La pequeña diferencia que marca la gran diferencia

¿Crees que existe mucha diferencia entre una persona de éxito y otra que no consigue lo que quiere en la vida?

La respuesta es NO. Una persona con éxito no se diferencia mucho de otra que no consigue lo que desea. La diferencia es mucho menor de lo que parece.

El éxito se puede medir en «centímetros». Imagínate una carrera de atletismo, por ejemplo de 400 metros lisos. Piensa en el momento de la llegada a meta. Imagina que ha sido muy ajustada, que el ganador sólo aventaja al segundo en pocos milímetros. El primer atleta en alcanzar la meta ganó 12.000 euros y el segundo 4.000 euros.

¿Quiere decir esto que el primer corredor es tres veces más rápido que el segundo? ¡Evidentemente no! De hecho, si medimos la diferencia entre la llegada de uno y la del otro y la dividimos por el total de la pista, ¿cuánto más rápido tendría que haber corrido el segundo para llegar antes que el primero? ¡Casi nada!

Esto significa que una pequeña diferencia en la ejecución supone una gran diferencia en el resultado.

Dentro de una semana todos recordarán el nombre del atleta vencedor y habrán olvidado el del subcampeón. ¡Sin embargo, la diferencia entre ambos fue mínima!

La vida es así: el profesional inmobiliario que gana tres veces más que otro no está haciendo tres veces más esfuerzo ni tiene el triple de conocimientos ni de inteligencia ni de experiencia… La diferencia es mínima, pero es la diferencia entre lo excelente y lo promedio, ES LA «PEQUEÑA DIFERENCIA» QUE MARCA LA «GRAN DIFERENCIA».

En nuestros cursos y seminarios logramos que los participantes aprendan, practiquen y apliquen esas pequeñas diferencias que marcan la gran diferencia con el resto. Y por supuesto, al final de cada curso se «llevan puesto» su propio «Plan de Acción Personal», que les permite marcar la diferencia en la ejecución justo al día siguiente al curso.

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